¿Te ha pasado que inicias tu día con metas claras, con un listado definido de las tareas que debes completar a lo largo de las siguientes horas y una visión enfocada en los proyectos que tienes para los siguientes meses o para el año, pero, incluso con todo eso claro, aún sientes que te falta algo? Es como si faltara un elemento crucial, que acabe de dar sentido a todo tu trabajo, que brinde una razón de ser como conjunto, y te motive desde el interior a dar todo de ti ¿Conoces la sensación que describimos?

Si la respuesta es sí, quizá lo que te está faltando es tener claro tu propósito de vida. No te preocupes, en el artículo de hoy, hablaremos de la importancia de tener un propósito de vida claro.

¿Qué es un propósito de vida?

Existen diferentes aproximaciones respecto a la definición del propósito de vida. Hay quienes lo explican como la razón de fondo, el deseo o meta que impulsa y orienta el trabajo de una persona y le brinda un norte. Sin embargo, la definición más exacta que he encontrado, y que creo que explica de forma redonda lo que es el propósito de vida, es la siguiente: “una declaración personal que, al cumplirse, nos lleva al estado de máximo bienestar”.

Ese estado de máximo bienestar que alcanzamos cuando nuestro propósito se cumple es lo que normalmente llamaríamos felicidad, bienestar, paz o satisfacción. Es este estado de realización y tranquilidad que todos buscamos. Ahora bien, nuestro propósito entonces es este algo, este punto en el camino al que debemos llegar, para que alcancemos ese estado positivo.

¿Por qué es importante definir mi propósito?

Muy simple: para saber cuándo un proyecto, trabajo o emprendimiento nuevo está alineado con nuestro propósito de vida.

Piénsalo. Si nuestro objetivo como seres humanos es alcanzar nuestra felicidad, nuestra paz, nuestro estado de bienestar, ¿por qué querrías destinar tus esfuerzos en algo que no esté alineado con tu propósito? ¿Por qué dedicar energía, tiempo y enfoque a cosas que no te van a aportar a llegar a ese estado? Mejor centrarte en las actividades que sí te llevarán hasta ahí.

Entonces, identificar tu propósito te ayudará porque te permitirá tener un filtro a través del cual priorizar y ordenar tu tiempo, tus compromisos, tus proyectos y todo lo que te toque hacer, y así poder trabajar activamente para alcanzar tu propósito de vida.

¿Cómo defino mi propósito?

Bien, esta posiblemente sea la pregunta que todos se hacen cuando entienden la importancia de tener claro su propósito, y es que ¡en ningún lugar nos enseñan a hacerlo! Pero no te preocupes, definir tu propósito es más sencillo de lo que podría parecer.

Lo primero que debes entender es que un propósito de vida no es algo inventado, algo que se decida de acuerdo a la moda o que puedas copiar de alguien interesante. De hecho, en muchos casos tu propósito será algo que ya conoces, solo que no te has dado cuenta. Podríamos decir que en la mayoría de casos “definir” un propósito consiste en “descubrirlo” prestando atención a tus vivencias pasadas hasta identificar lo que ha pasado desapercibido.

¿Lo dudas? Hagamos un pequeño ejercicio. Intenta recordar alguna situación en la que sintieras ese estado de bienestar que describimos antes, ese estado de paz, de felicidad y satisfacción completa, y piensa qué fue lo que hiciste para que sucediera, qué te llevó a ese momento. Tómate tu tiempo, repasa los distintos momentos importantes a lo largo de toda tu vida, reflexiona sobre ellos, no hay apuro.

Cuando tengas identificado este momento, busca un segundo, y un tercero. Cuando tengas unos cuantos, míralos todos, y trata de ver qué tienen en común, intenta encontrar un patrón. Puede ser cualquier cosa, cualquier situación en cualquier momento que te haya hecho sentir eso.

Puede ser un lugar, alguna actividad, sentir, crear, mostrar o aprender algo (usa estos verbos para pensar si te sirven). Piensa fuera de la caja, puede ser algo que hayas experimentado tú solo, o con tu familia, o con tus amigos. Incluso algo que le haya sucedido a otra persona, un familiar, un amigo, o cualquier persona. Lo importante es que busques ese sentimiento y la situación que lo generó, cada uno tiene el suyo.

Un tipo de patrón más usual de lo que podría parecer es el que tiene que ver con aprender cosas nuevas. Muchísimas personas encuentran su estado de satisfacción al aprender algo nuevo y después usarlo para ayudar a los demás. De hecho, si bien no siempre, generalmente el propósito tiene un carácter transpersonal, es decir, se relaciona con hacer cosas para algo o alguien más allá de nosotros mismos.

Definir tu propósito: identificar y verbalizar

Entonces, tener claro tu propósito no se trata de inventar nada, sino de descubrir lo que te mueve de verdad en la vida, encontrar ese patrón que ha estado oculto, y verbalizarlo: poniéndolo al fin en palabras.

Podría parecer algo sencillo, ya verás que no lo es tanto, y sin mucho valor, pero poner en palabras tu propósito es algo muy poderoso para tu desarrollo. Al ponerlo por escrito, sea en una frase o párrafo, lo que estamos haciendo es concretar, decirle a nuestra mente en lo que se debe concentrar. Convertimos un patrón invisible en un concepto claro.

¿Qué pasa si no logras encontrar tu propósito?

Divisar con claridad nuestro propósito no siempre es fácil. Implica mirar detenidamente nuestro pasado y analizar nuestro presente, y a veces un aliado en este proceso es necesario. En AECOM Latam, uno de nuestros objetivos es ayudar a las personas en sus procesos de transformación y el medio que tenemos para hacerlo es nuestro servicio de mentoría gratuita. Si deseas que uno de nuestros expertos te ayude y te guíe en este camino, ingresa a: https://aecomlatam.com/masterclass/ y reserva una sesión. Tu transformación puede iniciar hoy, solo debes decidir dar el primer paso.

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