Anaïs Urbano, Exdirectora de la Región Andina en Corresponsables, fue una de las ponentes donde casi toda su presentación se caracterizó por concientizar al público, a los comunicadores y a las distintas empresas. Como introducción a su ponencia, nos describió la complicada situación que vive nuestra sociedad a causa de la globalización y demás aspectos del desarrollo humano.

“Nos estamos cargando al mundo”

Primero, tocó el tema medioambiental, ámbito en donde los impactos negativos de nuestra especie son más que notorios. “Nos estamos cargando al mundo, hemos llegado a un punto en donde no hay vuelta atrás”, dijo Anaïs con un tono más realista que pesimista, en alusión al cambio climático y los estragos que ocasiona en todas las áreas de nuestra vida.

En el aspecto social, mencionó un problema que vivimos los peruanos diariamente: el tráfico. Cada año la congestión vehicular empeora; cada vez demoramos más en llegar a nuestros centros de estudio o trabajo. Eso aumenta el estrés, reduce nuestras jornadas de sueño, afecta nuestra calidad de vida en general, etc.

En el aspecto económico, nos ha tocado tiempos de inestabilidad laboral. La ponente resaltó que la mayoría de empleados en nuestro país no está en planilla, que deben renovar contrato cada tres meses, que reciben sueldos bajos, entre otras realidades incómodas. Todo esto demuestra que la liberalización tiene efectos negativos, sin duda alguna. Ha disminuido los derechos laborales, afirmó.

Por si esto fuera poco, las transformaciones tecnológicas (automatización, digitalización, inteligencia artificial, etc) traerán como consecuencia la desaparición de una gran parte de los puestos de tráfico, en donde los comunicadores también se verán afectados. Es algo que ya se ha vivido en el pasado y que se volverá a repetir.

Desconfianza generalizada

Tampoco olvidó mencionar un aspecto que se viene tocando en casi todos los eventos que VIZIÓN 360 ha cubierto: la desconfianza generalizada. Las generación Y (millennial) ha visto muchos episodios de fraudes financieros, corrupción y anécdotas moralmente discutibles en diferentes instituciones y organizaciones, lo cual ha originado una población bastante suspicaz.

Dentro de esa misma línea, Anaïs Urbano volvió a soltar otro comentario muy realista: “Hay una crisis de legitimidad social frente a las empresas ¿podremos recuperar la confianza? existen una serie de herramientas y técnicas que seguro otros ponentes han expuesto; pero, por una serie de acciones y cambios sociales, va a ser muy difícil recuperarla del todo”.

Medios de comunicación como skateholders

A pesar de que los medios de comunicación tampoco viven su mejor momento en lo que se refiere a confianza, Anaïs los destacó como stakeholders muy importantes. Ellos, a final de cuentas, exponen las falencias de nuestra sociedad; y por más que varios puedan decir medias verdades, disponemos de muchos de ellos (tanto oficiales como independientes) para comparar, contrastar y llegar a conclusiones más acertadas.

“Nosotros como comunicadores sabemos muy bien que los medios pueden ser manipulados. No debería ser así, pero es lo que ocurre en el mundo real. Sin embargo, en temas de responsabilidad social y sostenibilidad, son agentes de vital importancia, porque podemos trabajar en ellos para mejorar su accionar, dijo la ponente, haciendo un llamado a todos los comunicadores con el propósito de lograr un cambio.

RSE y sostenibilidad pública y privada

En lo que concierne netamente al Perú, Anaïs rescató el buen momento económico que viven las grandes empresas; además, hizo énfasis en las excelentes iniciativas que están tomando para enfrentar los problemas sociales y ambientales, tales como la contaminación, la deserción escolar y la desnutrición.

No obstante, muchas organizaciones del sector estatal también implementaron excelentes planes; pero lamentablemente, no han recibido la cobertura ni reconocimientos para seguirlos motivando.Las empresas estatales hacen muchas cosas positivas de las que nadie se entera, dijo.

Sobre dicha situación, la expositora explicó que un gran número de estas organizaciones estatales son low profile, que sus estrategias de comunicación no están lo suficientemente desarrolladas y que, por eso, sus iniciativas no son tan conocidas como ellos quisieran. En ese sentido, como comunicadores nos corresponde contribuir a la evolución comunicacional de estas acciones.

Mensaje a las grandes corporaciones

Anaïs no desperdició la oportunidad de dirigirse a las corporaciones. Para ello, mencionó el caso de Rana Plaza, edificio bangladesí que fabricaba ropa para poderosas marcas como Benetton, The Children’s Place, DressBarn, Mango, Monsoon, Inditex y Primark. En el 2013, colapsó y murieron más de mil personas.

Cabe señalar que las empresas mencionadas no hicieron inspecciones de seguridad, ni se preocupaban por la protección de su personal. Manejaban una economía 100% negra en aquel edificio. Para colmo, muchas de ellas no dieron la cara ante la tragedia, sino que dejaron pasar el tiempo y dijeron que no conocían la mala infraestructura ni los problemas dentro del edificio. En pocas palabras, buscaron desentenderse de lo ocurrido.

“La empresa tiene carga de responsabilidad de lo que pasa en cualquier espacio que, de una u otra manera, forma parte de su cadena, sin importar dónde esté. Que una organización diga que no estaba enterada o que no tiene la culpa, no tiene sentido”, sentenció de manera radical.

Todo lo que hacemos afecta a otros

La honestidad y responsabilidad de las organizaciones es más importante de lo que cualquier persona podría imaginar. Frases como “dime con quién andas y te diré quien eres”, se pueden llevar de forma injusta al mundo corporativo.

Eso se ha cumplido en el escándalo de Odebrecht. Anaïs contó que pocos días atrás, estuvo conversando con una amiga profesional que conocía a ex colaboradores de esa polémica organización. “Ella me dijo que eran profesionales excelentes, de lujo, pero que ya nadie los quería contratar por haber trabajado ahí”, dijo apenada.

En este punto, la expositora dio su apreciación personal: Considero injusto que se estigmatice a los trabajadores por culpa de la empresa. Total, los colaboradores formaron parte de ella por un sueldo determinado, no para enriquecerse ilícitamente. Pero finalmente estas cosas afectan a toda la cadena. Las crisis de legitimidad dejan a mucha gente sin trabajo.

¿Qué hacer frente a una situación tan crítica?

Millones de personas alrededor del mundo trabajan en pésimas condiciones; la capa de ozono no para de dañarse; el clima está alterado en casi todo el mundo; la corrupción es el pan de cada día y la gente vive desconfiada ¿qué podemos hacer?

Anaïs afirmó que lo primero que necesitamos es un fuerte compromiso con nuestra sociedad, y que nuestra búsqueda de propósito esté en sintonía con ella. “Si no tenemos una finalidad en la vida, seremos menos operadores. Debemos definir los valores que nos mueven. Por ejemplo, a mí me mueve inspirar a otras personas para ser agentes de cambio”, manifestó.

Asimismo, involucró a las organizaciones: “Las compañías, al igual que las personas, se manejan por valores. Si un negocio se erige solo por las ganancias, entonces debe desaparecer, afirmó, haciendo referencia al pensamiento de Henry Ford.

Compromiso de las personas y organizaciones

La responsabilidad social y la sostenibilidad son objetivos que deben formar parte de la vida de todos, tanto de ciudadanos como de las empresas. ”El consumo responsable es vital para alcanzar la sostenibilidad”, replicó la expositora. Por otro lado, hizo una mención de las empresas cuyo modelo de negocio colabora con el desarrollo sostenible.

Entre ellas, la más importante es Tesla, que destaca por sus autos solares y eléctricos. “Tesla es una marca disruptiva, cuyo cofundador es Elon Musk, quien encontró una buena oportunidad de negocio en la necesidad de producir vehículos sin petróleo”, contó Anaïs, además de agregar que la empresa se verá muy favorecida cuando se concrete cierta ley europea que, muy pronto, prohibirá la producción de coches con petróleo.

A lo largo de toda la presentación, y en especial con lo descrito en el párrafo anterior, queda claro que la sostenibilidad no es solo una necesidad ética y una oportunidad de negocios, sino también una exigencia del mercado.

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