Considerando que en las campañas se presentan varios candidatos, de los cuales solo gana uno, podemos asegurar que no existen secretos ni recetas infalibles para una campaña exitosa. No obstante, sí es posible presentar algunos errores que garantizarán tu fracaso en comunicación política. Repasemos algunos:

1- No tener una estrategia de comunicación clara

Es cierto que la espontaneidad es algo bastante valorado en las personas, pues sugiere mayor audacia, vitalidad y franqueza que quienes tienen que planificar y pensar todo al milímetro. Sin embargo, hay que diferenciar lo que es más agradable en teoría de lo que es más conveniente en la práctica.

Ten por seguro que hasta el político más ligero y suelto, planifica; no dudes de que detrás de su naturaleza aparentemente espontánea hay bastante asesoría y estrategia.

2- Organizar la campaña en poquísimo tiempo

Hay gente que se anima a hacer las cosas demasiado tarde, sucede en aspectos simples de la vida diaria y también en la política. Es comprensible que prefieras hacer todo de forma acelerada en dos o tres meses, que esperar algunos años hasta las próximas elecciones. Tal vez te creas los suficientemente listo para organizar todo en tiempo récord.  

Lamentablemente, necesitarás de un milagro para obtener algo positivo de ello. Lo más probable es que tu campaña sea peor que un fracaso (la mayoría de campañas fracasan) y que, para colmo, empieces con pie izquierdo la construcción de tu imagen a causa de todas las torpezas que cometerás por trabajar a última hora.

3- Desatender a los medios de comunicación

Por más que los medios digitales sean una herramienta fundamental en las campañas de hoy, los medios de comunicación tradicionales siguen siendo vitales. La repercusión de tu mensaje depende del impacto que generes en televisión, radio, diarios, etc. Asimismo, la rapidez con la que atiendas a dichos medios es crucial.

4- Estar siempre a la defensiva, responder a todos los ataques

Frases como “es mejor que hablen mal de ti a que no digan nada” pueden hacer bastante daño a quienes se la toman muy a pecho. Si te vuelves bueno haciendo ruido, no necesariamente significa que la gente votará por ti. Puede significar que nadie te tomará en serio, que serás el payaso de la campaña, entre otras cosas nada positivas.

No es conveniente que caigas en provocaciones con facilidad. Debes recordar que una campaña, más que una lucha entre candidatos, es una lucha entre sus agendas. Hasta para ser ruidoso o polémico hay estrategias alineadas con una agenda.

5- Dar importancia desmedida a los eslóganes

Muchos candidatos aún creen que el éxito o fracaso depende de un eslogan creativo. Bueno, en realidad el eslogan no sirve de nada sin una historia detrás que le de peso, que lo haga creíble ante los receptores. Ten cuenta lo siguiente: pocas personas recuerdan los eslóganes de campañas pasadas, salvo los que pertenecieron al candidato vencedor o los que fueron muy “creativos”, es decir, ridículos.

6- Subestimar el factor emocional

Se trata de un error que siempre ha sido fatal. Los humanos casi siempre sobrevaloramos nuestra racionalidad y subvaloramos nuestra emocionalidad. No obstante, la mayor prueba de que somos seres emocionales por excelencia está en nuestras decisiones, tanto en las películas que nos gustan, las compras que hacemos y, por supuesto, los candidatos por los que votamos.

Como candidato, tu forma de comunicación no puede prescindir de historias y anécdotas que conecten con el electorado y que los una hacia ti.

“La moderna comunicación política debe conquistar la mente y el corazón” (Luis Nunes).

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